12 de enero de 2012

Fotos del recuerdo

Soy el 4 hermano de 7.
Cuando eramos chicos a todos nos llevaron al mismo colegio privado.
En ese momento se jactaban de ser uno de los mejores colegios privados de la zona sur de Buenos Aires.

No quedaba cerca de casa, de hecho estaba a unos 10/15 km de distancia.
Mi mama no manejaba en esa época y mi papa salia mas temprano que nosotros a trabajar así que no quedaba otra manera de llevarnos que en el transporte escolar.

En mi caso el que nos llevaba se llamaba Nicolas pero era mas conocido en el colegio como "El Gitano".

Tenia un colectivo Mercedes Benz 1114 pintado de naranja y sobre el techo del mismo una cinta con los colores de Argentina sobre un fondo blanco mate.

El colegio al que fui tenia un promedio de 2500 alumnos, separaban a las chicas de los varones desde 3º grado hasta el 5 año del secundario.

Ambos sectores se dividían por una iglesia en el medio.
Imagínense que si eras varón, te pasabas al otro lado escapándote de los controles de los profesores  y por esas casualidades te encontraban te interrogaban por que estabas ahí. El interrogatorio en si lo había diseñado un par de oficiales de la KGB.
Con la diferencia que en la KGB te trataban con algo mas de cariño.

Se hacia difícil entender a un chico de 9 años como de un año para el otro no podías hablar con esa amiguita de jardín y los dos primeros años lectivos que te gustaba.

Entonces las chances que tenias de ver a esa persona eran casi nulas salvo que ella también viaje en el transporte escolar y que sea el mismo que el tuyo.

Convengamos que estamos hablando de algo que pasaba hace 30 años atras, no como ahora que cualquier chico tiene una cuenta en Facebook/ Twitter/ Blogger y algunos mas osados en paginas de citas para prepuberes.

Así conocí a Juana (nombre ficticio por cierto) íbamos los dos a preescolar y luego fuimos compañeros de los dos primeros años del primario.
Las disposiciones antes mencionadas hizo que en 3 grado me pase al lado de los "varones" y dejase de verla a ella y su enorme sonrisa.

Solo la podía disfrutar al mediodía ya que a la mañana ambos íbamos mas dormidos que despiertos.

En el secundario me cambie de colegio en segundo año, había muchas cosas que empezaban a no gustarme y el olor a bolas encerrado en 4 paredes fue una de las razones principales.

Perdi el contacto con ella pero siempre recordaba su sonrisa y los hoyuelos que se le formaban en los cachetes.

20 años después de verla por ultima vez me la cruce por la calle, ella me miro como si se mirara a alguien que hace décadas no lo hace.
Y paso esos segundos en donde todo ser humano hace lo mismo.
 Le agrega años a esa ultima foto mental y empieza a formar una foto nueva para el recuerdo.

Me hice el otario, no quería esa nueva foto, donde ella sola no iba a ser la protagonista sino que iba a estar apretujada para que en la misma foto salga el marido y los hijos.



Me gusto quedarme con el recuerdo... y sus hoyuelos

1 comentario:

  1. Buenísimo raconto del "amor de la niñez". Pero tal vez fuiste muy optimista, tal vez en la foto no hay marido, pero sí 5 chicos, un golden, dos gatos y el canario...

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