8 de enero de 2013

Harakiri


El harakiriharaquiri o hara-kiri (腹切 o 腹切り? lit. «corte del vientre») es el suicidio ritualjaponés por desentrañamiento, si bien en el idioma japonés se prefiere el término seppuku (切腹?), puesto que la palabra harakiri se considera vulgar.1 Otras fuentes afirman que la diferencia entreseppuku y harakiri estaría en la lectura de los kanjis.2
El harakiri era una práctica común entre los samuráis, que consideraban su vida como una entrega al honor de morir gloriosamente, rechazando cualquier tipo de muerte natural. Por eso, antes de ver su vida deshonrada por un delito o falta, recurrían con este acto a darse muerte. La práctica de seguir al amo en la muerte por medio del harakiri es conocida como oibara (追い腹 o 追腹?) otsuifuku (追腹?).

Etimología

Las palabras harakiri (腹切? "vientre"+"cortar") y seppuku (切腹?) se escriben con los mismos caracteres, aunque con distinto orden y distinta lectura: harakiri utiliza la lectura kun (original japonesa) y seppuku la lectura on (de origen chino). Ocurre algo similar con los términos oibara (追腹? "seguir"+"vientre") y tsuifuku (追腹?), aunque en este caso el orden de los caracteres es el mismo.
En español se prefiere la forma harakiri frente a la variante haraquiri.3

[editar]El rito del harakiri


Ejecutante y kaishaku.
El harakiri era una parte clave del bushidō, el código de los guerreros samurái. El acto podía ser voluntario, usado por los guerreros para evitar caer en manos del enemigo o para expiar un fallo al código del honor, u obligatorio, por mandato de un señor feudal (daimyō), shōgun o tribunal en caso de que un samurái cometiera un delito de asesinato, robo, corrupción, etc. En tal caso, lo habitual era poner al acusado bajo la custodia de un daimyō de confianza, concediéndosele un plazo para la consumación del harakiri. De no producirse, el reo era automáticamente ejecutado. Lo normal era que se efectuase el harakiri a su debido tiempo, ya que la familia de un ejecutado heredaba su deshonor y era despojada del patrimonio a su cargo, lo que significaba perder la pertenencia a la casta samurái y prácticamente morir de hambre en muchos casos.
Previamente a ejecutar el harakiri, se bebía sake y se componía un último poema de despedida llamado zeppitsu o yuigon, casi siempre sobre el dorso del tessen o abanico de guerra. En el fatídico momento, el practicante se situaba de rodillas en la posición seiza, se abría el kimono —habitualmente de color blanco, que aún hoy sólo visten los cadáveres—, se metía las mangas del kimono bajo las rodillas —para impedir que su cuerpo cayera indecorosamente hacia atrás al sobrevenirle la muerte—, envolvía cuidadosamente la hoja del tantō (daga de unos 20-30 cm) en papel de arroz —puesto que morir con las manos cubiertas de sangre era considerado deshonroso—, y procedía a clavarse la daga en el abdomen.
El ritual completo consistía en clavarse el tantō por el lado izquierdo con el filo hacia la derecha, cortar hacia la derecha firmemente y volver al centro para terminar con un corte vertical hasta casi el esternón. Pero, naturalmente, esto resultaba demasiado doloroso y al mismo tiempo desagradable para el público. Fácilmente podía resultar en la salida de parte del paquete intestinal que se desparramaría por el suelo. Además el samurái no moría al instante, sino que sufría una agonía de varias horas. Puesto que ni el practicante de harakiri quería sufrir tanto, ni al público le apetecía contemplar ese macabro espectáculo, se ponía a disposición del practicante un ayudante en el suicidio, kaishaku en japonés. Este kaishaku era a menudo seleccionado para tal fin por el propio condenado. Numerosas veces era un amigo o un familiar. Su misión era permanecer de pie al lado del practicante y decapitarlo en el momento apropiado. Ese momento solía ser establecido de antemano a voluntad del suicida. Lo más habitual era acordar una señal que tendría que dar el que se disponía a morir, tras la cual el ayudante actuaba con rapidez mortal.
En la mayoría de los casos, los ejecutantes no llegaban a clavarse el tantō y el simple ademán de empuñar la daga y acercársela constituía la señal para el kaishaku. Algunos samuráis cuantificaban el valor de los practicantes del harakiri según lo lejos que habían llegado en la práctica del ritual antes de que el ayudante procediera a la decapitación, siendo considerados de excepcional valor los que llegaban a practicarse el corte vertical hacia el esternón.

[editar]Las mujeres y el harakiri


La esposa de Onodera Junai, uno de los 47 rōnin, se prepara para realizar jigai y acompañar así a su marido en la muerte.
Las mujeres nobles podían enfrentarse al suicidio por multitud de causas: para no caer en manos del enemigo, para seguir en la muerte a su marido o señor, al recibir la orden de suicidarse, etc. Técnicamente, el suicidio de una mujer no se considera harakiri o seppuku, sino «suicidio» a secas, jigai en japonés. La principal diferencia con el harakiri es que, en lugar de abrirse el abdomen, se practicaban un corte en el cuello, seccionándose la arteria carótida con una daga con hoja de doble filo llamada kaiken. Previamente, la mujer debía atarse con una cuerda los tobillos, muslos o rodillas, para no padecer la deshonra de morir con las piernas abiertas al caer.

[editar]La historia de los 47 rōnin

El haraquiri o seppuku forma parte imprescindible de la historia de los 47 rōnin. Suceso real a principios del período Edo, que posteriormente fue narrado en la obra literaria medieval más importante de Japón, e inmortalizada mediante el kabuki. La trama de la historia es la siguiente:
Dos daimyō, 'señores feudales', llamados Asano Takuminokami Naganori y Kira Kozukenosuke Yoshinaka se encontraban en la corte del shōgun y surgió una discusión, en la que Kira insultó a Asano, el cual desenvainó su wakizashi e hirió a Kira en la frente. Debido a que estaba prohibido desenfundar armas en la «gran casa» del shōgun, Asano fue condenado a cometer harakiri. Además, por tratarse de un delito muy grave, toda su familia fue expulsada de sus tierras. Sus criados se quedaron sin trabajo. Entre ellos, numerosos samuráis se convirtieron en rōnin, 'guerreros sin señor'.
Este incidente fue considerado como una grave ofensa y por lo tanto se reunieron a deliberar si debían vengar a su amo matando a Kira. De todos los guerreros empleados del clan Asano, sólo se comprometieron a colaborar en la venganza unos 60, firmando con su sangre un documento. El resto se dispersó. Muchos de los guerreros que se habían comprometido, flaquearon y abandonaron su causa. Al final, tras dos años de muchas penurias, consiguieron completar los preparativos de la venganza. Una noche de diciembre, mientras caía una intensa nevada, los 47 rōnin restantes asaltaron la mansión de Kira y le ofrecieron cometer harakiri con la misma hoja que había usado su amo. Al negarse, fue decapitado, tras lo cual recogieron la cabeza y se dirigieron a ofrecerla en la tumba de su amo, que había sido enterrado en el templo budista Sengakuji.
Por este acto, los 47 rōnin fueron condenados por el shōgun a cometer harakiri como forma de restablecer su honor —debido al delito de asesinar a un daimyō— y fueron enterrados en el templo de Sengakuji junto a la tumba de su amo.
Se puede decir que, en realidad, quienes cometieron harakiri fueron 46 rōnin, ya que al matar a Kira, uno de ellos (Terasaka Kichiemon) regresó a su pueblo mandado por Oishi a contar lo sucedido a los familiares y se libró de la ejecución, muriendo años después de viejo. A su muerte, su cadáver fue trasladado al templo Sengakuji en Tokio y enterrado con sus compañeros.
Hay que tener en cuenta que estos samuráis pasaron dos años planificando la venganza de su amo, haciéndose pasar por borrachos, vagos, vagabundos e inclusive locos, rodeándose de lo que era peor visto por la sociedad puesto que, luego de la muerte de su señor, el shōgun mandó que se les vigilase para evitar algún atentado a la vida de Kira. Tomando los guerreros esta actitud pretendían engañar a quienes les vigilaban.
Después de esos dos años, los enviados del shōgun reportaron lo sucedido y la vigilancia fue retirada, siendo esta la oportunidad que los rōnin esperaban para vengar a su daimyō, como previamente se menciona.




13 comentarios:

  1. Qué buena entrada. Digamos que me apabulló lo extenso pero animada por ser vos quien postea, me metí y fui interesándome.
    Ahora entiendo este Ronin- no sé por qué nunca pregunté qué significaba.
    La cultura oriental es cada vez más maravillosa y necesaria.

    Abrazo y gracias.!

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    1. Magah:
      Ya se vendra quienes eran y el porque de Ronin:

      La cultura oriental tiene una cosa maravillosa.

      Beso beso.

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  2. Llevo algunos tatuajes orientales en mi cuerpo, toda su filosofía es espectacular (compartida o no). Pero quiéns abe si de haber nacido por aquellos pagos, hoy no estaría deseando la filosofía occidental.
    Saludos Ronin

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    1. Yo aun no me tatue nada pero mas que nada por el hecho de empezar con uno y terminar tatuandome el cuerpo.

      Y si, a las orientales le va mas lo occidental.

      Abrazo grande.

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  3. Hoy no pude ver el video, acabo de verlo. Fuertísimo!

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    1. Magah:

      Igual es una escena de una pelicula, en youtube antes habia suicidios reales y daba mucha cosa verla.
      Ademas se dice que cuantos mas cortes se hace en el estomago, mas honor tiene.

      Beso beso.

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  4. Interesante entrada Levi, pero en Japón sólo se suicidan los adolescentes ahora. Ningún funcionario, sea público o privado que se haya mandado una cagada grossa tiene la menor intención de "jarakirearse", a lo sumo (o Sumo) se van al joraca con su secretaria-que tal vez sea una rusa o yanqui rubia.
    Del código bushido no debe quedar nada, salvo algún muñequito kamaguchi disfrazado de samurai.
    Y mucho código Bushido, honor, bla, bla, pero andá a preguntarles a los mongoles, chinos y demás paises ocupados durante la Segunda Guerra mundial cómo les fue con los ponja.
    Japón, al igual que el resto del mundo, perdió la concepción del honor. Calculo que dos bombas atómicas podrían ser parte del tema.
    Igual, habiendo dicho todo esto, cuando vi Karate Kid por primera vez, me conmovió y aún hoy día me sigue conmoviendo cuando la veo.
    Ahora me cabe la siguiente pregunta: ud. planea suicidarse o matar a algún "señor feudal"?
    Sayonara Levisan!

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  5. A.To San conozco la problemática japonesa ya que tengo conocidos y amigos viviendo allá.
    El suicidio infanto juvenil es uno de los mas altos de las ultimas décadas. Los chicos al ver la cantidad de responsabilidades que se le avecinan toman esta decisión de quitar su cuerpo de este mundo.
    Esta de moda de hecho en estos ultimos 5 años el "clavado a las vias"

    Con respecto a los suicidios de los politicos, son casi nulos los que eligen el seppuku como metodo de suicidio cuando se mandaron un moco gigante. El resto como decis vos estan de caravana en alguna isla.

    Y yo le veo mas la occidentalizacion de la isla en la perdida del verdadero honor.

    Nadie hoy en dia es honorable 100%. Los parametros son totalmente diferente hoy en dia. Y no nos olvidemos que los Ronin eran Samurais que no optaban por el seppuku.

    Y quien no se acuerda de "lustra, encera"

    Abrazo grande.

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  6. Y no te olvides Levisan: "respira por la nariz y exhala por la boca. Y sobre todo, tener balance en la vida". Y nota al margen, maduró bien Elizabeth Shue - Me gustó verla en CSI aunque más me gustó en Leaving Las Vegas...:-)
    Abrazo!!!

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    1. Elizabeth Shue esta ideal para contarle cuantas costillas tiene.

      Hay gente que de adolescente es fulera y cuando terminan de crecer explotan todo su potencial. Este es el caso.

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  7. Pucha, googleando para ver "en qué andaba hoy Ralph Macchio" me encontré con esta noticia donde dice que Ralph se mató HOY en un accidente de snowboard. No se puede creer. Igual aclara que no está confirmado aún.

    http://ralph.macchio.mediafetcher.com/news/top_stories/actor_skiing.php

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    1. Trate de buscar mas data sobre la muerte pero ninguno lo estaria confirmando asi que lo pongo en dudoso pero me asombre al ver que el tipo ya tiene 51 años.
      Mierda que crecimos todos.

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  8. La primera vez que escuché el término fue a través de la historia de yukio mishima contada por un sensei (descendiente de japoneses), tengo grabado ese momento, una historia imperdible como así lo son sus obras, sin duda una cultura bella y apasionante en el sentido del honor y respeto.

    PD: capaz ya lo leiste pero te recomiendo de Takashi Matsuoka El honor del samurai

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